viernes, 24 de enero de 2014

¿QUE ES LA AYAHUASCA?



Ayahuasca" es una palabra quechua que significa "liana o soga de los espíritus". Se trata de un preparado hecho con plantas que crecen en el Amazonas: una es la ayahuasca -que es una liana- y otra es la chacruna -un arbusto de hojas verdes y alargadas-. Para llegar a la bebida final, la mezcla se cocina con agua durante varias horas. Lo increíble es que hace cuatro mil años, y sin ningún conocimiento químico, las tribus amazónicas ya supieran que la combinación de estas plantas produce efectos que hoy son estudiados por antropólogos, psiquiatras y científicos de todo el mundo

Desde la perspectiva indígena tradicional, la planta actúa sobre la conciencia para reequilibrar a la persona. No hay que olvidar que, desde este punto de vista, la enfermedad es siempre un desequilibrio espiritual y, en consecuencia, lo que se busca es la autosanación. Es necesario un ritual conducido por un chamán o guía especializado, como parte fundamental y complementaria del proceso.

Para los pueblos originarios, la planta es un ser vivo que ingresa en el cuerpo de otro ser vivo, y ese vínculo, fundamental, está a cargo del guía. En el aspecto psiquiátrico, las barreras de contención del inconsciente se derriban por completo. En una experiencia de ayahuasca no hay filtro, y eso la convierte en una práctica absolutamente catártica.

Cómo se toma 

El sabor es muy amargo y ácido, no se toma en grandes cantidades, y su efecto dura entre cinco y seis horas. Eso sí: es imprescindible hacerlo en un ritual, con la guía de una persona especializada; en la mayoría de los casos, es un chamán. Muchas veces produce vómitos, por lo cual aconsejan una dieta previa de tres o cuatro días a base de frutas y vegetales, así como un ayuno total el mismo día de la ceremonia.

La idea es llegar a ese momento con el estómago liviano y la mente calma (las meditaciones ayudan). Siempre hay que tomarla de noche: los chamanes insisten en realizar la ingesta en un área natural, con ciertas características de una geometría sagrada.

¿Qué significa esto? Que deben ser octógonos o círculos naturales que funcionen como cajas de resonancia y generen una acústica perfecta. Así, mientras uno toma el preparado, el guía comienza a cantar ícaros (canciones sanadoras) con notas repetitivas, a la manera de un mantra. De esta forma, todo el grupo empieza a vibrar en la misma sintonía para entrar en la experiencia mística.

Qué sucede 

El "viaje" es a través de tres niveles. En el primero, se acelera el ritmo cardíaco, uno empieza a tener mucho calor y luego llega el proceso de purga: la mayoría de las veces, hay vómitos. Se produce el ingreso en el mundo intraterreno y sale todo lo malo que se verá reflejado en seres monstruosos.

Por eso, es imprescindible una explicación previa, para no entrar en pánico y estar preparadas. En esta instancia, la persona está vulnerable y es fundamental el trabajo de contención del chamán. Después, viene un momento de tranquilidad. El tambor y las sonajas elevan las vibraciones y producen un sonido de lluvia. Entonces, se ingresa en el universo del padre Sol: un escenario angelical. Comienza un proceso de conciliación, incluso con cosas que ocurrieron hace diez, veinte años. Cosas que nos restan energía y nos quitan la oportunidad de vivir el presente.

En el último nivel, se activa el tercer mundo, que, en general, va acompañado de una gran ternura hacia la familia, los amigos, las parejas, los hijos. Las personas se abren para recibir las cosas buenas de los demás.

Riesgos 

Nunca hay que tomar esta bebida sola, porque el ingreso a las visiones genera mucho miedo, y son tan fuertes que, sin una contención adecuada, pueden desencadenar traumas o incluso una psicosis. Siempre tiene que haber un guía, chamanes originarios o personas con muchísima experiencia, con un desarrollo teórico del tema y un título que los avale. Lo ideal es viajar directamente a la selva amazónica. No todo el mundo puede tomar ayahuasca: no se recomienda a personas con síntomas o riesgos cardíacos, descompensadas, diabéticas o consumidoras de medicamentos psiquiátricos. De hecho, no puede tomarse hasta seis meses después de haber suspendido medicación antidepresiva. También es ideal que, tras la experiencia, haya una contención: una terapia psicológica tradicional o talleres grupales para compartir lo vivido.

Sergio Rayo

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